viernes, 12 de junio de 2020

INTRODUCCIÓN

SISTEMAS Y APARATOS DEL ORGANISMO

El cuerpo humano está formado a partir de su unidad funcional más pequeña, la célula.  Las células no se distribuyen al azar sino que se agrupan según su diferenciación en órganos y tejidos de la misma naturaleza y comportamiento fisiológico común. En su conjunto forman los sistemas y aparatos que se encargan de realizar las funciones necesarias para garantizar la existencia del individuo.
Hay que marcar la diferencia entre ellos, que reside en la composición de sus partes. Los sistemas están formados por órganos similares en estructura y tejido predominante, por el contrario los órganos que forman los aparatos no son necesariamente semejantes en estructura ni tejido.
Los sistemas se agrupan para llevar a cabo las funciones vitales del ser humano, de esta manera en la digestión por ejemplo intervienen los aparatos digestivo, excretor, urinario y el circulatorio.
Cada sistema tiene una función específica en relación a las funciones corporales, sin embargo no son excluyentes. Es decir, un mismo órgano puede tener funciones en varios.
La biología distingue cuatro grandes grupos de sistemas en función de sus características de forma y funciones:
§  Grupo I, Sistemas somáticos: Sirven para proteger, sostener y realizar las funciones biomecánicas.
§  Grupo II, Sistemas viscerales: Está formado por los órganos que intervienen en las funciones vegetativas del cuerpo humano, como el metabolismo o la reproducción.
§  Grupo III, Sistema circulatorio: Se encargan del transporte de fluidos corporales como la sangre.
§  Grupo IV, Sistema nervioso: Realizan la regulación nervios y su relación con el exterior.

jueves, 11 de junio de 2020

APARATO RESPIRATORIO


APARATO RESPIRATORIO
La respiración es una necesidad vital del ser humano. Para llevarla a cabo es necesaria la intervención de dos aparatos: el respiratorio y el circulatorio. El objetivo de respirar es oxigenar las células del organismo y liberar al ambiente sustancias de desecho. De esta manera el aparato respiratorio provee el oxígeno mientras que el circulatorio se encarga de su transporte.
Este aparato está compuesto de diversos órganos y estructuras que se dividen , según su localización, en:


·         Vías respiratorias altas: Incluyen desde la nariz y fosas nasales, senos paranasales, boca, faringe, laringe hasta la tráquea
·         Vías respiratorias bajas: Continúa el recorrido con los bronquios y los pulmones.
El proceso da comienzo con  la inhalación, la entrada de aire a través de la nariz, que viaja a través del recorrido del aparato respiratorio hasta los alvéolos pulmonares.
Ventilación pulmonar
Es allí donde se da el primer paso del intercambio gaseoso. El oxígeno pasa a través de la pared alveolar hacia los capilares que lo rodean y comienza su recorrido a manos de la hemoglobina por el sistema circulatorio.
La sangre va liberando su contenido de oxígeno a las células y recoge el dióxido de carbono que seguirá el recorrido inverso hasta ser liberado con la exhalación. El intercambio de estos gases tanto en el interior de los pulmones como a nivel celular se produce por difusión, es decir, los gases atraviesan los capilares desde el lugar de mayor concentración al de menor.
Intercambio gasesoso en los tejidos
Tan importante es oxigenar cada célula como expulsar del organismo el CO2 que concentrado en la sangre es tóxico. Un incorrecto funcionamiento de este proceso da lugar a patologías importantes. Una manera de clasificarlas es según su localización como el resfriado común, faringitis y laringitis que son enfermedades que afectan a las vías respiratorias altas.
Otra clasificación significativa de estas patologías son las enfermedades pulmonares obstructivas como el asma, la embolia pulmonar y la enfermedad pulmonar obstructiva crónicas (EPOC). Esta última suponen un riesgo grave para la salud y un tratamiento de por vida.

lunes, 8 de junio de 2020

APARATO DIGESTIVO

APARATO DIGESTIVO


El aparato digestivo se encarga de transformar los alimentos que consumimos en nutrientes asimilables por el cuerpo humano, así como la expulsión de los productos de desecho de este proceso. Está formado por órganos que conforman un largo tubo muscular que va desde la boca, faringe, esófago… hasta llegar al estómago. Terminando su recorrido en el ano.

Este proceso se ve apoyado por glándulas anexas, como las glándulas salivares, el hígado o el páncreas.


La digestión es el proceso de transformación por hidrólisis de los alimentos que ingerimos, en moléculas pequeñas, para sean capaces de atravesar la membrana plasmática hacia la sangre. Comienza en la boca, donde con la ayuda de las piezas dentales y la saliva, comienza la digestión con la formación del bolo alimenticio. Viaja a través de la faringe gracias a la deglución y continúa bajando en dirección al estómago gracias a los movimientos peristálticos del esófago. Para permitir el paso del bolo al inicio y final del esófago existen dos esfínteres que se cierran y abren para permitir su paso. Se denominan esfínter esofágico superior y inferior respectivamente.

Una vez ha llegado el bolo al estómago se inicia la digestión de las proteínas con el jugo gástrico, transformando el bolo en una mezcla líquida que pasa al intestino delgado. Empieza entonces la digestión de las grasas y la mezcla pasa al intestino grueso o colon. 

Por último al colon llegan los restos del alimento que no se han podido absorber, y se extraerá de ellos el agua y sales minerales hasta quedar el producto de desecho sólido en forma de heces, que será expulsado al exterior a través del ano.


Si alguno de estos órganos falla en su función, ocurre la enfermedad. Ocurre en el caso de la patología más común del esófago, la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). Se produce cuando el esfínter esofágico inferior (EEI) no se cierra correctamente después del paso del bolo alimenticio, permitiendo la salida de los jugos gástricos hacia el esófago, lo que lo irrita. Ya que la pared del esófago no está preparada para soportar la acidez de estos fluidos.

Aunque el estómago si está preparado, existen ocasiones en las que su pared pierde parte del revestimiento y da lugar a la formación de llagas, estas se denominan úlceras gástricas.

Sin embargo no todas las patologías tienen su origen en una anomalía de los órganos, sino que algunas tienen su origen en un trastorno autoinmune. Es el caso de una de las patologías más comunes del intestino, la enfermedad de Crohn. Este trastorno provoca una inflamación del tubo digestivo, lo que complica las tareas de digestión y absorción.